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miércoles, 21 de abril de 2010

Día 4 - Fisterra!

Esa mañana, después de haber acuñado definitivamente y haciendo honor a la noche anterior el apelativo común de “borrachos de Corcubión” y habiendo recargado las pilas con un más que completo desayuno, nos despedimos, no sin sentir pena por ello, de Paco, Pachi para los amigos.

Esa mañana a diferencia de otros días, salimos todos juntos, había sido tan agradable la sensación de la noche anterior que nos resistíamos a romperla ahora simplemente por llegar antes o después.

Paramos en la primera de las playas que por fin divisábamos para dejar constancia de que por allí pasamos todos.

Seguimos caminando y el paisaje seguía regalando vistas agradables y reconfortantes.

Después de un rato, llegó el segundo momento más emocionante del viaje en cuanto a sensación de peregrinaje…Llegamos a una playa enorme, blanca y con un cielo que auguraba un momento fantástico.

La playa de Llagostera.

Recogimos la concha de rigor como es tradición y seguimos con la sonrisa puesta durante todo el camino por la playa.

Después a Sonia se le ocurrió que podíamos todos compartir algo común y compramos una cuerda larga a base de plantas de río y con ella hicimos un pulsera para cada uno.

Esa tarde después de juguetear con un delfín en la costa y dejar todo en el albergue nos dirigimos hacia el ansiado faro de Finisterre donde disfrutamos de un tímido y nublado atardecer justo antes de quemar todos y cada uno de nosotros algo que nos acompañó en el camino pero cuya vida había acabado con él y después de venerar al famosos y deseado poste del Km 0.

domingo, 18 de abril de 2010

Día 3

Salimos del albergue de Olveiroa para desayunar algo caliente y proseguir con el viaje, así lo hacemos, cruzamos territorio de molinos eólicos, embalses y valles.


Al poco rato de empezar a caminar nos encontramos con la capilla “Sra das Neves” donde dejamos constancia de nuestro paso en el libro nº 5.


Al salir de ahí, el dolor de pies y de cuerpo en general es una constante junto con el deseo de llegar a Cee y comer cruasanes de chocolate.
El camino desde la capilla hasta Cee incluyó uno de los momentos más gratificantes de todo el camino junto con algún otro que más a delatante os explicaré, después de caminar mucho por montaña o al menos por la parte interior de un lugar, alejados de la costa, del agua del mar, cuando después de una pequeña subida divisas a lo lejos lo que es tu destino, lo que llevas días persiguiendo, te inunda una sensación muy gratificante. Además el camino sugería que allí se acababa la tierra, que de un salto podrías alcanzar Finisterre, que se divisaba a lo lejos, como la recompensa que todos merecíamos.


Cuando llegamos a Cee lo primero fue preguntar por el centro comercial e ir directos a comprar comida…jamás unos cruasancillos de chocolate habían tenido un sabor tan agradable.
Tan solo una vez acabado con toda la comida que compramos proseguimos el camino y después de subir alguna que otra subida de justicia llegamos al albergue “San Roque” que por cierto, quedaba al lado de un club de cuyo nombre no consigo acordarme…y mira que me gustaría.
Allí nos encontramos con Paco, Pachi para amigos, un compañero de Hospitalet de Llobregat que estaba como hospitalero esa noche en el albergue, una persona que emanaba buen rollo a distancia.
Esa noche cenamos a su cuenta, esa cena junto con las botellas de vino que ahí se abrieron, las cartas y las guitarras hicieron de esa noche algo difícilmente olvidable.
Fue en definitiva una noche que se me ha quedado grabada en la cabeza, supongo que en parte también por la parte mística que adquirió en algún que otro momento cuando con tan solo un dedo cada uno, cuatro personas levantamos a una quinta de aproximadamente 70Kg…
Algo que algún día explicaré con detalle, al menos desde el punto de vista físico.

miércoles, 7 de abril de 2010

Día 1 – Comienza el camino



Comenzamos el camino después de cruzar medio Santiago que nos sigue regalando imágenes y momentos que recuerdo con cariño.


Salimos del albergue San Lázaro y tras 3 km llegamos al comienzo de la senda hacia Finisterra, el primer poste reza 89,2 Km.
Caminamos entre algunos árboles sin intuir tan siquiera lo que nos depararía el camino.
Nos cruzamos ya con algunos de los que después serían compañeros de final de viaje, en donde hubo quien pensó que se acababa la tierra.
Después de unas cuantas horas, 22 km más tarde, llegamos al albergue de Negreira, primero encontramos uno privado, tras preguntar nos dicen que tenemos que seguir caminando para encontrar el municipal.
Dejamos todo, hacemos la cama, nos duchamos, ¡Mira la Italiana! y nos puede el ansia…bajamos a comprar algo para cenar y nos hacemos una cena a base de macarrones, salsa de tomate y frankfurts.

Como del camino en si mismo, en esta etapa no hay ninguna foto, dejo alguna tomada en Santiago.

lunes, 5 de abril de 2010

Día 0 - 27-03-2010:

Llegamos a Santiago después de 16 horas de bus, lo que no sabíamos era que iba a ser más cansado eso que los km que durante días caminaríamos.

En cualquier caso el viaje se hizo bastante ameno por las charlas…mirando ahora con perspectiva, el viaje lo iban a marcar las relaciones con la gente, en el bus, fue Laura la persona que me sorprendió. La 1º Laura que me sorprendería en el viaje.

Después de despedirnos rápidamente de ella, tan solo dos horas tardamos en llegar a Santiago. La sensación de bajarse y estirar las piernas resultó magnifica, tan solo el principio de las buenas sensaciones.

Empezamos a caminar y llegamos a la puerta de la catedral, hacemos unas pocas fotos y proseguimos en busca de un albergue donde pasar la noche.

Visitamos dos o tres albergues no municipales que no acaban de convencernos, finalmente, damos con el albergue San Lázaro donde dejamos las cosas y volvemos a patear por Santiago, esta vez sin esa pesada mochila demasiado cargada.

Visitamos un par de parques y deambulamos en general por las intrincadas callejuelas de la parte antigua de Santiago.

Finalmente, ya en el albergue, conocimos a Eric Stewart, un fotógrafo estadounidense que tras regalarnos una foto nos hizo un breve pero completo resumen de su familia y vida en general.

La foto está desenfocada, pero para el recuerdo, sirve.

De izquierda a derecha: Yo, Eric y Jordi.

Por cierto, recomiendo pasar por la galería de Eric Steward